Un juez de Lleida fue el responsable de condonar una multa de 200 euros y tres puntos de carnet a una conductora leridana que circulaba hablando por el móvil en Barcelona. El motivo que el juez consideró como suficiente para anular la multa fue porque el consistorio barcelonés tramitó la sanción sólo en catalán mientras que la conductora había hecho todos los trámites en castellano.

Además y para llegar más lejos en el asunto el juez condenó al ayuntamiento de Barcelona  a pagar una multa de 600 euros por actuar con ‘temeridad’ al imponer al ciudadano la lengua catalana cuando éste había elegido libremente la lengua castellana en los trámites.

Una situación que por las formas ha terminado en el final que todo conductor nunca hubiese esperado.

 

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