Como no podía ser de otra manera y habiéndose destapado situaciones similares en Canarias y en otras provincias, el caso del Ayuntamiento de Madrid no iba a ser distinto. Éste ni corto ni perezoso ha decidido castigar a dos agentes con respectivas multas, de suspensión de tres meses en sus funciones, por su “falta de rendimiento”.

El caso de manera individual de cada agente puede parecer en algunos casos cómico, al considerar otros hechos más graves para tener que llevar a cabo esta acción penalizadora. Sin embargo esta sanción que ha impuesto el Ayuntamiento de Madrid a uno de los agentes, se debe a que éste, había formulado sólo 23 denuncias en el plazo de un año y cinco meses. Algo demasiado benévolo para perdonar. Y en el caso del otro agente multado, más grave si cabe, al no haber tramitado ninguna infracción de tráfico, a pesar de tener encomendado su función de agente de la movilidad.

Un ejemplo más que critican desde el sindicato CSIT-UP para presionar a los agentes en la función que se les ha impuesto recaudatoria. Del mismo modo y para resolver dudas, desde este sindicato se ha pedido al Ayuntamiento que “concrete y comunique a los agenes el mínimo de multas que deberían tramitar a lo largo de un año para que el Departamento de régimen disciplinario no interprete como un falta de rendimiento el que tengan pocas multas tramitadas”.

Terminamos con una pregunta que se nos viene a la cabeza y que igual nos surge porque tenemos ingenuidad o inocencia pero ¿es que es tan difícil de creer que la gente haya cometido menos infracciones?

 

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