El hecho de fotografiar determinadas situaciones y publicarlas tanto en los medios sociales como en otras plataformas de comunicación, puede traer consecuencias y hasta costar en algunos casos el propio puesto de trabajo.

Su afición por recrear en instantáneas todos los momentos, incluso cuando imponía multas de tráfico a los conductores para recopilarlas para un futuro trabajo, le ha valido su puesto a un vigilante de parquímetros británico. Su proyecto se trataba de un catálogo en donde aparecían las fotografías de los multados con la particularidad que lejos de estar fastidiados por la sanción, mostraban al público junto con el controlador la mejor de sus sonrisas.

Esta imagen feliz, tenía una explicación algo más retorcida y es que para ganarse la fotografía del infractor, este controlador del ORA les prometía a los multados que anularía o reduciría el importe de la sanción, siempre que posasen juntos para la cámara.

Lógicamente este negocio se le ha venido abajo a este británico, al haber sido despedido no sólo por el tema de las imágenes, sino también por haber utilizado las cámaras profesionales para su propio beneficio. Del mismo modo su ambicioso proyecto tampoco verá la luz, al tratarse de fotografías tomadas en el horario laboral. Un final que desde luego habrá borrado la sonrisa de golpe de este particular controlador del ORA.

 

 

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