Ana Botella ha ocupado su nuevo cargo como alcaldesa de Madrid y ya ha empezado a tomar medidas. Una de ellas es más preventiva que otra cosa: se trata de la instalación de alcoholímetros en varios aparcamientos de la Villa con el objetivo de “continuar mejorando la seguridad vial”.

Estarán situados en los parkings públicos de las plazas de Vázquez de Mella, Jacinto Benavente y Marqués de Salamanca. El conductor que vaya allí a sacar su coche podrá someterse a la prueba del alcoholímetro y de ese modo ver si “son aptos o no para una conducción segura”.

La empresa que los ha instalado, la pública Madrid Movilidad, asegura que “quiere contribuir a que, por la seguridad de todos los ciudadanos, aquellos conductores que tengan dudas acerca del nivel de alcohol que han ingerido, se abstengan de la utilización del vehículo si el resultado de la prueba fuera desfavorable”.

Recuerda, ya de paso, que el límite es de 0,25 gramos de alcohol por litro de aire. Es una forma de velar por la seguridad ciudadana y de paso por las arcas de los aparcamientos, que verán cómo su recaudación sube después de que muchos conductores decidan dejar el coche en el parking y volver a casa en transporte público o en taxi.

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