La falta de dinero y en ocasiones la de oportunidades hace que en la gente se despierte el ingenio y nuevas alternativas para capear la crisis económica. La última viene dada desde Gijón que estudia poner en marcha una red de vehículos de uso compartido abierta a todos a través de la tarjeta ciudadana.

La iniciativa pretende dar la oportunidad a aquellas personas que no tienen coche o no está en estos momentos en la mejor situación para adquirirlo de poder moverse desde una punta de la ciudad a otra, aparcarlo allí para que de esta manera cualquier otro ciudadano pueda disponer de él. Vamos, coches de usar y prestar. Es, de forma muy resumida, el proyecto en el que trabajan ya el Ayuntamiento de Gijón y el Parque Científico y Tecnológico, con la intención de poner en marcha en la ciudad una red de coches compartidos, sistema conocido a nivel internacional como ‘car sharing’ a disposición de cualquier ciudadano.

Esta idea además de ser práctica a nivel económico y ambiental al ahorrar emisiones de combustible en la atmósfera, tiene que seguir siendo pulida por los técnicos para que encuentren la fórmula precisa que dé la solución más resolutiva a una iniciativa que puede tener miras de uso universal.