Son muchos los que eligen el coche como medio de transporte para empezar las vacaciones. Es lo más lógico, porque es lo que tenemos más cercano, es lo más cómodo y además nos da una libertad de horarios que con otros transportes no tenemos. Sin embargo, si vas a hacer un viaje largo en coche, nada mejor que prepararte bien. Pero no es una tarea de cinco minutos. La preparación implica la revisión del coche, el trazado de una ruta…

El día de antes dedícalo a examinar tu coche. Será el transporte en el que pongas tu vida y la de tus amigos y familiares, así que no es una tontería. Revisa los cables y las correas, los filtros, los amortiguadores, la dirección, las ruedas, los frenos, las luces y hasta los limpiaparabrisas. No dejes nada al azar. Es una inversión más que necesaria que te puede evitar algún disgusto.

Cuando termines de revisar tu coche, dedícate a descansar, sobre todo si tú eres el único conductor. Duerme muchas horas la noche anterior para estar bien descansado. Vístete con ropa cómoda y no tomes medicamentos que no te permitan conducir. A lo largo del día, no te olvides de parar cada dos horas para estirar las piernas y descansar la mirada, y olvídate de hacer comidas copiosas, mejor si son más ligeras.

Sal de viaje con la ruta preparada; mejor no confíes en los carteles de la carretera. Una confusión puede dar lugar a que te pierdas, te enfades y tu conducción no sea segura. Si puedes, procura evitar los viajes en las fechas clave (las distintas operaciones salida o retorno) y en hora punta. Lo mejor es viajar por la mañana, lo peor por la noche.

El viaje hay que empezarlo con el teléfono móvil con la batería cargada, el depósito lleno por si hay algún problema y con algo de comida y bebida dentro de nuestro vehículo, por si acaso.

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