La prohibición expresa de utilizar ese disfraz ha alimentado una gran polémica que ha provocado el efecto contrario, convirtiendo esta imagen en la habitual de las fiestas y chirigotas más reivindicativas que nunca.

Los tricornios son el gran éxito de los carnavales de este año. Todo movido por la presunta prohibición del uso del uniforme más mediático. Un motivo suficiente para sacar punta a un lápiz que no requiere de demasiados argumentos y que ahora de forma satírica se lucirá en las calles y fiestas durante estos días. El peso que cobra este colectivo, su función más de la cuenta recaudatoria y una prohibición han sido los ingredientes suficientes para generar el efecto contrario de lo que se deseaba y hacer de este atuendo la atracción de las fiestas.

Tal ha sido el revuelo levantado de intentar acotar uno de los momentos de mayor esparcimiento y diversión del año, que el propio ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz se vio obligado a salir del paso y detallar que lo que quedaba claramente prohibido era “el uso reglamentario oficial del uniforme” por lo que el disfraz quedaba libre de toda amonestación.

De esta forma el tricornio a lo loco ha provocado un efecto rebote siendo uno de los más demandados en las tiendas. Una forma de sentirse con poder aunque sea un día o unas horas, y poder vengarse de la cantidad de multas de tráfico que logra las antipatías de este colectivo por parte de los conductores.

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