Tras cuatro meses desde que se instaurara la nueva Ordenanza Reguladora de vías de Estacionamiento Limitado (ORA), en Almería, toca ahora hacer balance de los resultados y para sorpresa de muchos que vieron en esto una buena medida para paliar el déficit, han comprobado como los cambios de estos meses no les han sido ni mucho menos tan rentables.
 

Para corroborar esto no hay más que pasear por algunas calles de zona azul, ejemplo Calzada de Castro,o calle Granada, las cuales y más en verano se encuentran prácticamente desiertas mientras se mantienen las habituales dobles filas, pese a que haya espacio suficiente a unos pocos metros y se continua aparcando en zonas supuestamente prohibidas como aceras o carriles secundarios. Con la ampliación de las zonas azules se pretendía evitar esto y solucionar el aparcamiento de la ciudad, sin embargo el hecho de tener que pagar dinero, o de aparcar a la hora, en otra zona distinta, ha conseguido el efecto contrario en los conductores almerienses que prefieren parar en doble fila a tener que meter dinero en los parquímetros.

 

Un hábito que sobretodo en estas fechas y en determinadas zonas de playa está suponiendo un problema para las autoridades dado que la gente intenta buscar cualquier rincón tanto legal como ilegal, para dejar su coche, evitando siempre la zona azul. Situación que ha hecho que el propio ayuntamiento de la ciudad contemple soluciones posibles de cara al futuro, como la ampliación del tiempo o la conversión de dichas calles vacías en zonas de residentes.

 

 

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