Se ha invertido una cifra muy potente en lo que se considera todo un éxito que va ya por su quinta edición y con previsiones de poder ver en breve una sexta. El Plan PIVE ha servido para que los conductores den un paso firme a la compra de nuevos vehículos prescindiendo de los viejos. Sin embargo este éxito se encuentra empañado por la trampa y fraude de concesionarios y vendedores de coches de segunda mano.

Si se creía que no había trampa ni cartón y que el Plan PIVE estaría exento de fraudes y trucos es que éramos desde luego que bastante ingenuos. La trama convertida en fraude es todo un hecho del que se llevan aprovechando meses los concesionarios, chatarrerías y vendedores de coches de segunda mano. Esto se debe al vacío de una norma que se ha aprovechado muy pícaramente para lograr la subvención a la hora de adquirir el nuevo vehículo.

Aunque el Plan PIVE cuenta en la actualidad con su quinta edición, en todo este tiempo no se ha tenido preocupación de una cuestión vital que es clave en la fórmula de éxito de este procedimiento para adquirir vehículos nuevos, desechando los viejos. El vacío y falta de requisitos relacionados con la duración de la titularidad del coche que hay que entregar para quitar de las carreteras y terminar por convertirse en chatarra ha dado un auténtico filón al mercado de segunda mano y hasta a las propias chatarrerías.

La subvención se obtiene aunque se ofrezca un vehículo inservible que esté a nuestro nombre, convirtiéndose en todo un prototipo que aparece en anuncios como ‘vehículos exclusivos para el PIVE y no para circular’. Una oportunidad para dar a esos coches un margen de tiempo antes del desguace que es donde les tocaría estar, permitiendo un enriquecimiento a sus nuevos dueños y a los vendedores.

Pero la trama y picaresca no termina aquí y tal como ha investigado con minuciosidad Libre Mercado, son los propios concesionarios los que animan a beneficiarse del Plan PIVE aunque no se tenga un vehículo con más de diez años de antigüedad a disposición para la subvención. Ellos mismos se encargan de esta tarea hablando con desguaces y ofreciéndoles en bandeja a los conductores los trucos más sencillos para que este trámite parezca lo más legal y creíble posible.

Un negocio para el mercado del automóvil que lleva ya más de 600 millones de euros invertidos por parte del Gobierno y que sigue sin poner solución a la picaresca que está creciendo con él. Utilizando todo tipo de medios para cuidar el éxito de la eliminación de la circulación de los vehículos antiguos, aún a riesgo de no hacerlo dentro de los márgenes que marca la ley.

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