La situación de las autopistas de peaje en España se encuentra en una completa ruina. Para paliar esas deudas que han hecho desaparecer a algunas y correr el mismo riesgo a las restantes, se alza como salvador el bautizado como precio variable que cobraría menos a los conductores cuando el tráfico no fuese fluído.

En saber moderar y adaptarse puede que esté la solución. Eso es lo que han debido de ver tras analizar el cataclismo que sufren las carreteras de peaje españolas. Por ello para intentar obrar el milagro de que estas vías vuelvan a ser utilizadas por los conductores, se ha establecido una nueva idea que recibe el nombre de precio variable. Con ella se intentará aumentar el tráfico y ofrecer un incentivo para que los conductores no acusen el gasto.

Este giro de tuerca se encontraría dentro del Plan de medidas para el crecimiento, la competitividad y la eficacia en donde los peajes tendrían que variar sus precios. Su funcionamiento sería cobrar menos a aquellos conductores que utilicen las autopistas en las llamadas ‘horas valle’, es decir las que cuentan con menos tráfico.

Esto supondría un ánimo y por tanto un logro para la recaudación que con la crisis económica ha hecho en estas vías un grave daño con la de gastos que han supuesto para los conductores. Evitar atascos o ir más seguros puede resultar ahora más barato a ciertas horas, aunque la idea de pagar por algo que ya se ha costeado en un momento dado, sigue siendo el gran lastre y penitencia de estas vías.

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