Hace ya unos años de esta polémica pero aún así es posible que algunos la recordéis porque dio que hablar. Para quien no tenga tanta memoria, echemos un poco la vista atrás: el equipo de gobierno de Gallardón decidió que las multas de tráfico recaudaban demasiado poco, por lo que el conductor no temía ser sancionado (y el Ayuntamiento no ganaba nada con las multas). Por esos motivos, decidió subir las cuantías a pagar hasta un 50%. Por ejemplo, aparcar en doble fila (cuya multa según la Ley de Tráfico rondaba entre los 90 y los 300 euros) sería siempre sancionado con la cantidad más alta, los 300 euros.

Sin embargo, el Tribunal Supremo ha decidido que lo que en 2009 dictara el Tribunal Superior de Justicia de Madrid queda ratificado: con esta subida no se respetan los principios de proporcionalidad ni de jerarquía normativa. El ‘multazo’ de Gallardón, como se conoció la impopular medida, queda anulado y no se ajusta a la legalidad.

Buenas noticias para los conductores de Madrid, pero no es oro todo lo que reluce: todos aquellos que fueran multados y pagaran religiosamente sus sanciones no se verán afectados por la medida, ya que en ese caso se consideran firmes. Sólo ‘ganan’ aquellos con expediente abiertos o pendientes de concluir, las cuales sí quedarán anuladas.

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