Además del seguro obligatorio, al que están obligados todos los vehículos, el usuario puede elegir entre múltiples coberturas voluntarias como lunas, robo, cerraduras, daños propios, retirada de carné, defensa jurídica… La otra opción se conoce como “todo riesgo”, en la que, además de la responsabilidad civil obligatoria, se incluyen los daños propios al vehículo.

Según los expertos consultados, no es sencillo elegir o recomendar una modalidad de seguro, pero es evidente que debe estar condicionado al tipo y antigüedad del vehículo, uso, profesión del conductor, zona de circulación, etc. Una buena opción para el usuario es acudir a un mediador de seguros. Según Pedro Martínez, corredor de seguros independiente, “la intervención del mediador no supone un mayor costo para el asegurado, y es obvio que contar desde el principio y a lo largo de toda la vida de la póliza con el asesoramiento de un profesional es un valor añadido para el interesado, pues son numerosas las posibles vicisitudes y todas ellas se resuelven antes y mejor con la ayuda del mediador profesional”.

Manuel Rabassa, de la asociación de peritos APCAS, también aconseja que se acuda a un profesional para decidir el tipo de seguro que mejor se adapte a nuestras necesidades reales. “La modalidad más contratada es la de ‘todo riesgo’, ya sea con o sin franquicia, y es el producto que ofrece las mayores garantías sobre daños en el vehículo, sea cual sea su causa, y una garantía a valor de nuevo que en la mayoría de las compañías, es de dos años en caso de pérdida total”. Esto, según Rabassa, garantiza la recuperación de la inversión hecha en un vehículo en caso de pérdida total, tanto por siniestro como por robo.

En eso coincide con el corredor Pedro Martínez, para quien “durante los tres primeros años es aconsejable tener el vehículo asegurado a “todo riesgo”; las dudas surgen a partir del cuarto año, porque, en caso de siniestro, la indemnización es la del valor venal (su precio considerando antigüedad y desgaste) y habría que plantearse otras alternativas para reducir el coste de la póliza”. También la asociación de usuarios ADICAE recomienda en su guía un seguro a “todo riesgo” para los Si su vehículo tiene más de cuatro años, puede que no le interese tenerlo a “todo riesgo” . coches nuevos, “pero, por su alto coste, no es aconsejable pasados dos años, ya que rara vez a partir de entonces se cubre el 100% por la pérdida del vehículo”.

Pero no todos los expertos comparten el mismo criterio. Para Manuel Rabassa, existe la mentalidad colectiva de que, a medida que un vehículo envejece y se deprecia su valor en el mercado, ya no es necesario el mantener una póliza que cubra los daños propios y, en la mayoría de los casos, se cambian la póliza “a terceros” con las garantías opcionales de lunas y robo. “Creo que es un error, ya que, en caso de siniestro con culpa, la reparación del vehículo corre por nuestra cuenta; y si bien la prima del seguro, con las bonificaciones que aplican las aseguradoras, decrece, el importe de la reparación aumenta cada año, independientemente de la antigüedad del vehículo”.

En cualquier caso, se puede reducir el coste del seguro sin mermar demasiado las coberturas aplicando una franquicia. Se trata de una cantidad de dinero, acordada previamente, que el asegurado tendrá que pagar por la reparación de su coche o que dejará de cobrar en caso de derecho a indemnización. Según Javier Fernández, de UNESPA, patronal de las aseguradoras, “es una manera de abaratar el precio de los seguros más completos y cada vez es más demandada por los clientes: a cambio de una pequeña cantidad que tiene que financiar el asegurado en caso de accidente, el precio del seguro disminuye”.

Otra alternativa para reducir el importe de la póliza es contratar un seguro “a terceros” que incluya coberturas como incendio, robo, lunas y asistencia en viaje; a las que Pedro Martínez añadiría la de “pérdida total”, que supondría la indemnización del valor venal en el caso de que los daños del vehículo se consideren siniestro total. Incluso, el mencionado experto plantea que, si se trata de un vehículo de gama alta, se debería mantener el seguro a “todo riesgo” por encima de cuatro años de antigüedad del coche, aunque se le aplique una franquicia, “ya que el coste de las piezas y de los repuestos, en caso de siniestro, es elevado en estos coches”.

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