Aunque estemos en un momento turbulento donde las multas de tráfico son el pan nuestro de cada día, no podemos ignorar que las sanciones por motivos de tráfico no son un invento del siglo XXI. Éstas, siempre han sido un sistema de control para la población además de recaudatorio, este último intensificado en estos días por la crisis económica que atraviesa el país. Y aunque se empeñen ahora en poner y reforzar los límites de la conducción, mucho antes de lo que creemos ya había un orden que multaba a los que se pasaban de listos.

Por eso y aunque nos parezca extraño y hasta cómico, la primera multa de la historia no la vamos a encontrar ni en éste ni en el pasado siglo, sino que data del XIX y el motivo para no restarle originalidad fue el exceso de velocidad. Hecho que pone de manifiesto que el hombre inevitablemente tropieza siempre en la misma piedra. El principal problema que causa más accidentes y muertes en carretera en nuestro presente, ya suponía un auténtico quebradero de cabeza en la fecha de 1896 y el encargado de inaugurar el baremo de multas que se extiende hasta nuestros días fue Walter Arnold de East Peckham, del condado de Kent en Reino Unido que rebasó los límites permitidos en materia de velocidad.

Sin embargo aunque el exceso de velocidad fuera el motivo de la multa y no veamos a este respecto grandes cambios con lo que se acontece en las carreteras españolas en la actualidad, no todo serán semejanzas con respecto al siglo XIX debido a que si nos quejamos de límites, tendremos que recalcar que el caballero Walter Arnold de East Peckham fue multado por circular a unas 8 millas por hora (13 kilómetros más o menos) cuando la velocidad máxima permitida era de 2 millas por hora, es decir, unos 3 kilómetros. Números y cifras más que suficientes para alejarnos de lo que tenemos permitido en la actualidad.

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