Vemos cada día como habitual la imagen de muchos conductores que mientras conducen no tienen ningún problema ni reparo en ir hablando por el móvil. Sin embargo a pesar de que la Dirección General de Tráfico (DGT) se ha puesto especialmente estricta con este punto, sigue siendo una asignatura pendiente para muchos y culpable en gran medida junto con otras variables de la siniestralidad en carretera.

Esta irresponsabilidad que se cobra miles de vidas cada año encuentra zonas en las que se tiene cogida como verdadera costumbre. Este es el caso de Andalucía que ha resultado según un estudio reciente que se ha llevado del 2011, como la comunidad autónoma que más multas de tráfico ha recibido por usar el teléfono móvil conduciendo. Esta práctica de hablar unida a la reciente actividad de escribir correos o washapp, gracias a los adelantos de la telefonía móvil, han desatado todo tipo de alertas, al constituir un peligro más acusado en la conducción que la propia velocidad al volante.

 

Del mismo modo se ha revelado también que junto con los andaluces, varias comunidades autónomas como Cantabria, Extremadura, Madrid, Comunidad Valenciana y País Vasco incrementaron durante el 2011 la siniestralidad en carretera promovida por distracciones que normalmente tenían al teléfono móvil como protagonista. Una tecnología muy útil que puede ser letal al volante y que todavía cuenta con demasiados seguidores.

 

 

 

 

 

 

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