La reforma de la nueva Ley de Tráfico lleva en boca de todos desde hace meses y habiendo concluido los puntos que la compondrán es hora de que se conozcan también los aspectos más vistosos aunque no por necesidad los más polémicos o conocidos de la décimoctava reforma en materia de tráfico desde 1990.

No sólo se verán los cambios en la prohibición de los detectores de radar, aumento de límites a 130 km/h en determinados tramos de autovías o reducción en otros puntos focalizados de las ciudades. Estas medidas unidas a la utilización obligatoria del casco para los menores de 16 años que utilicen bicicletas en las urbes, ha eclipsado a otros puntos que también tendrán su importancia y cambio en los sucesivos meses.

Es por ello que tendremos que poner especial cuidado a una serie de prácticas que podríamos haber adoptado -sin ser ningún buen ejemplo- y que ahora serán medidas con importantes multas de tráfico. Un buen ejemplo de ello sería el subir a niños en el asiento delantero. Por más que se quiera tener a los pequeños cerca o se crea que es una mejor forma de controlarlos, el nuevo texto se muestra tajante en este punto estableciendo que los menores que no alcancen 1,35 metros de altura no podrán viajar en los asientos delanteros y siempre bajo el amparo de un sistema de retención infantil porque desde ahora los agentes por esta circunstancia pueden inmovilizar el vehículo.

Cortar circulación por contaminación

Por otro lado y mostrando una preocupación más que evidente con la contaminación de las ciudades y el medioambiente, la nueva Ley de Tráfico también dedica un espacio para preservar esta cuestión. De esta forma sin llegar a los límites de conducción alterna, se puede llegar a prohibir la circulación de grandes camiones o a vehículos de cierta antigüedad en parques naturales o en algunas localizaciones donde se concentren altos niveles de contaminación. Una potestad que tendrán tanto el Ministerio de Agricultura como la propia Dirección General de Tráfico (DGT).

Y uno de los aspectos más vistosos que también ha sembrado grandes polémicas, hace referencia al atropello de animales de caza. Antes de que se diese el visto bueno a la reforma, la responsabilidad únicamente recaía en el conductor si había infringido normas de circulación, sin embargo ahora sí que tendrá responsabilidades el conductor aunque tenganque ser siempre demostrado por las autoridades. Dicha responsabilidad económica recaerá en el seguro, aunque la ley establezca que los propietarios del animal no podrán reclamar su valor.

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