Que las multas de tráfico son una realidad creciente entre los ciudadanos, no es ningún misterio. Un problema del que pocos se libran debido a que si la DGT pone más de 10.000 sanciones al día y a eso le unimos las que corren por los ayuntamientos, esta práctica toma un cariz insoportable.

Pero para que los conductores no desesperen y vean todo de color negro, desde Pyramid Consulting queremos ofrecerles una serie de puntos a los que aferrarse para poder recurrir con éxito las multas de tráfico. Se tratan de los recursos más eficientes que pueden hacer que una sanción que se creía inevitable de pagar, termine saliendo gratis siempre y cuando se cumplan una serie de condiciones favorables.

Entre los recursos más eficientes que pueden hacer que las multas de tráfico salgan gratis, destacaríamos en primer lugar la comprobación de que el radar o foto-rojo que nos cazó excediendo la velocidad o llevando a cabo alguna maniobra incorrecta, cuente con un certificado de homologación solicitado siempre para comprobar insitu que está todo en regla. Es vital siempre este tipo de comprobación para descartar que estos instrumentos que actúan como testigos de primera línea, cuenten con algún defecto, que en última instancia puede ser nuestro argumento salvador.

Por otro lado, a veces los propios indicios de nuestra infracción, pueden ser los recursos necesarios para que las multas de tráfico salgan gratis. Para ello, siempre se tienen que utilizar bien y conocer los límites y posibilidades para que una multa de tráfico quede invalidada. En este punto entrarían en juego los errores en la redacción de las notificaciones o la claridad de la fotografía que nos tomen. Estas pruebas son claves dado que para que sean efectivas en el caso de la fotografía tomada por un radar, sólo debe aparecer nuestro coche y la matrícula debe ser perfectamente legible y en el caso de los errores tipográficos, atender siempre a si son correctos, día, hora, matrícula u otro tipo de defectos de forma que siempre podrán ser la base para plantear un recurso.

Del mismo modo, la administración tiene unas responsabilidades y plazos que de no cumplirse, pueden evitar que los conductores terminen pagando las multas. En el caso de las infracciones leves, el plazo para notificar el procedimiento es de tres meses y en caso de ser infracciones graves o muy graves se extiende hasta los seis meses. Después de esto, la multa de tráfico prescribirá. Los conductores siempre contarán con un plazo de entre quince y veinte días naturales para hacer alegaciones desde el momento en que reciban la sanción.

Por supuesto, la DGT, tiene la obligación de comprobar el domicilio del infractor, debido a que una notificación indebida o mal hecha puede ser un buen pretexto para recurrir una multa de tráfico, Para alertar a los infractores de una sanción pendiente, se tienen que agotar todas las posibilidades, para que esa notificación llegue correctamente, evitando utilizar únicamente como vía el Testra, dado que esta opción sólo está contemplada cuando la administración ya ha intentado sin éxito encontrar un domicilio al que enviar la multa.

Asimismo, también en el tipo de denuncias en las que se depende de la declaración de un agente, habrá que tener muy en cuenta que éste no ratifique los hechos sucedidos al haber perdido el expediente o estar fuera de plazo su intervención, como motivos más frecuentes en este tipo de casos. Cualquier cabo suelto, puede ser una gran ventaja para recurrir multas. Lo importante es no subestimar con lo que se cuenta y no caer en el desánimo sin intentarlo.

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