Las multas de tráfico se han convertido en un poderoso instrumento de recaudación por parte de los Ayuntamientos, aunque hay determinadas acciones que no conducen a dudas y que implican siempre sanciones cuando los conductores o peatones las infringen.

Uno de los objetivos a los que siempre se ha prestado especial atención y que a partir de ahora será más exhaustivamente vigilado, corresponde a los semáforos y sus luces. Saltarse un semáforo con el disco de color rojo y ser cazado en la acción, implica multas de 200 euros (100 si se realiza el pronto pago) además de la pérdida de 4 puntos del saldo dispuesto en el permiso de conducir.

Al comprobarse mediante cámaras a diario que la acción de saltarse semáforos y de no respetar las luces de estos, tanto por parte de conductores como peatones se produce insistentemente aún sabiendo las consecuencias que esto implica, se ha decidido establecer un control más riguroso en las ciudades para que a base de multas se conciencie a los posibles infractores.

Se pretende que la sanción logre un efecto de inhibición temporal aunque no corrija en el momento la conducta y en los casos de comportamientos reincidentes, la posibilidad de asistir a cursos de sensibilización vial para concienciar del peligro que en realidad supone saltarse un semáforo en rojo. Un buen motivo para cambiar ciertos y malos hábitos que además sacarán más brillo a nuestros ya empobrecidos bolsillos.

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