La afluencia del tráfico en verano, el número de accidentes y fallecidos principalmente en carreteras secundarias, puede que sea el detonante para que se aceleren los cambios que estaban próximos a los límites de velocidad. Principalmente exigen los que afectan al límite de 90 km/h en carretera y 30 km/h en ciudad.
La rutina y septiembre vuelven a retomar un tema que durante los meses de verano se ha visto aparcado. Precisamente esta etapa estival es la que ha ido dando más peso a la idea de que la reforma de los límites de velocidad se haga con la máxima urgencia al comprobar las cifras de accidentalidad de estos meses de más movimiento en las vías. Una petición avalada por un antiguo miembro de la Dirección General de Tráfico (DGT) que cobra especial importancia de cara a esta decisión.
La urgencia de la reforma la toman en concreto para dos puntos que consideran prioritarios de cara a los límites de velocidad. El curso comenzaría con el aumento de velocidad en las vías rápidas a 130 km/h en los tramos señalizados, sin embargo esta medida no la determinan como prioritaria frente a otras dos que consideran básicas y de implementación casi inmediata.
Lograr que en las carreteras convencionales el límite de velocidad para coches, motos y cuadriciclos baje de 100 a 90 km/h cuando circulen por una vía con un ancho de al menos 6,5 metros, de 90 a 70 km/h si la calzada es menor de 6,5 metros y con marcas de separación en ambos sentidos y de 90 a 50 km/h si tiene menos de 6,5 metros y no hay líneas continuas entre los carriles, es la auténtica prioridad. Esto unido al cambio más significativo en ciudad de pasar de 50 km/h a 30 km/h si las vías urbanas son de un carril o de un único sentido, es lo que se está intentando acelerar tal como precisan fuentes cercanas a la DGT.
Soluciones contra la accidentalidad
Consideran que la velocidad es un factor de absoluto riesgo en la accidentalidad y que apostando ya por el límite 30 km/h sin dilación, se pueden reducir los atropellos en ciudad, así como bajar las cifras de fallecimientos que tanta preocupación despiertan en las carreteras convencionales.
Soy una persona que respeta bastante los límites de velocidad, o los supera algo en rondas o autopista. Y que más de la mitad me adelantan y algunos vuelan. es lógico que se pongan medidas. Pero en la ciudad a este paso tendremos que empujar el coche o ponerle pedales como las bicicletas. Dará igual que se baya a 50, 40 o 30, los peatones seguirán confiando que los coches han de parar cuando crucen por donde les de la gana, que tenemos la obligación de verlos aunque salgan entremedio de veiculos aparcados o detenidos. Para mi lo peor que me ha pasado en la ciudad me ha sucedido con las motos y bicicletas, que van por donde quieren y bastante rápido. «asta por las aceras». La mayoría de las motos van por encima de las rayas divisorias de dos carriles y no puedes adelantarlas, como hay que dejar un espacio de 1,50m. y que van serpenteando sobre la línea.