Cuando no se sabe muy bien qué camino llevar o los instrumentos necesarios para poder lograr unos resultados concretos algunos Gobiernos optan por prohibir. De esta manera completamente radical, logran sus objetivos sin ningún riesgo. Una decisión que en Vietnam se ha adoptado en materia de seguridad vial. Para garantizar mejores cifras y menos accidentalidad se ha prohibido la utilización de motos en sus calles.

Sus carreteras caóticas, un exceso de tráfico y por el contrario falta de leyes y castigo, hace que circular por Vietnam sea una labor peligrosa para todo conductor y especialmente para los motoristas. Conscientes de que sus cifras son bastante escandalosas dado que a diario suelen superar la centena de heridos y hasta muertos y no encontrando otra vía más efectiva han optado por la prohibición del uso de motos.

Se trata de una población de 91 millones de habitantes y 37 millones de motos, lo que indica que por proporciones, esta medida va a ser un gran descalabro para todos esos ciudadanos que utilizan este medio como su transporte. Pero el Gobierno lo tiene completamente decidido, existen alternativas como otros transportes que además de ser “más fiables puede que les resulten económicos”, tal y como ha terciado. Una manera de adornar y hasta endulzar una prohibición que afectará con mucho a los ciudadanos, que utilizan este medio como la parte básica para llegar a sus trabajos.

Para completar este perfil completamente autoritario, muy lejos de lo que se espera de un Gobierno que vela por las necesidades del pueblo, intentaron ganarse a las masas convenciéndolas de las ventajas y apoyando esta necesidad en una encuesta que había salido favorable para aplicar esta medida. Un instrumento bastante dudoso si se considera que se hizo a 57.000 personas frente a una población de 91 millones de habitantes. Lo que confiere a esta prueba un inmenso margen de error y bastante poca credibilidad.

Con todo en contra y considerando que esto puede perjudicar a su propia economía, la medida seguirá adelante, obviando que para preservar la seguridad vial no se necesita prohibir sino saber educar y ante la infracción a veces un castigo a tiempo.

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