Los coches autónomos están dejando de ser un experimento de laboratorio para convertirse en una realidad cercana en las carreteras y ciudades europeas. Y España empieza a ocupar una posición relevante en ese proceso.
El último movimiento lo protagoniza WeRide, una de las compañías internacionales de referencia en conducción autónoma. El 12 de agosto de 2026 volvió a situar a España y Madrid dentro de sus planes de expansión, reafirmando el proyecto anunciado junto a Uber para lanzar un primer piloto comercial de robotaxis en la Comunidad de Madrid durante 2026. La compañía asegura disponer de una flota global de unos 3.400 vehículos de nivel 4 de automatización —más de 1.800 de ellos robotaxis— y operar en más de 60 ciudades de 13 países, con España entre los mercados donde quiere acelerar.
Más allá del anuncio empresarial, la noticia confirma algo jurídicamente relevante: España empieza a ser un mercado real para las empresas que desarrollan coches autónomos y sistemas de conducción automatizada. Pero antes de un servicio comercial de robotaxis hay un paso imprescindible: conseguir que esos vehículos puedan probarse legalmente en vías abiertas al tráfico.
Qué es ES-AV, la autorización para probar vehículos autónomos
La Dirección General de Tráfico dispone del Programa Marco de Evaluación de la Seguridad y Tecnología de Vehículos Automatizados (ES-AV), que establece el marco administrativo bajo el que pueden desarrollarse pruebas de vehículos automatizados en vías abiertas al tráfico general.
Para fabricantes, desarrolladores de sistemas ADS, empresas tecnológicas u operadores de movilidad, el procedimiento exige analizar previamente las características del proyecto, el grado de desarrollo de la tecnología y la experiencia acumulada por la empresa.
Distintas vías de acceso según el proyecto
ES-AV contempla varias puertas de entrada. Una compañía que ya tenga una autorización equivalente concedida por otro Estado del Espacio Económico Europeo puede estudiar su reconocimiento en España. También cabe acreditar la seguridad tecnológica mediante una evaluación externa o, en ciertos casos, emplear mecanismos específicos cuando la tecnología ya se ha probado en terceros países.
Por eso no todos los proyectos recorren el mismo camino. Una empresa europea que ya prueba sus vehículos en otro Estado parte de una situación muy distinta a la de una compañía de Estados Unidos o China que quiere iniciar operaciones en España por primera vez.
Las fases de prueba: de lo controlado al predespliegue
El programa adapta las condiciones al grado de madurez de cada proyecto:
- Fase inicial: operaciones más controladas, con un número reducido de vehículos y operador de seguridad a bordo.
- Fase ampliada: cuando la tecnología madura, las pruebas crecen en número de vehículos y en ámbito operativo.
- Predespliegue: para proyectos próximos a una explotación real, con operaciones de mayor escala e incluso supervisión remota, sin operador de seguridad físicamente dentro del vehículo.
Esta progresividad refleja el camino que seguirán muchas compañías: empezar con pruebas controladas, ampliar el ámbito de funcionamiento y avanzar hacia escenarios cercanos a la operación comercial sin conductor.
Todo el proceso exige preparar documentación específica, justificar la seguridad de la tecnología, definir dónde y en qué condiciones opera el vehículo, determinar la posición de los operadores de seguridad, disponer de los seguros correspondientes y mantener interlocución constante con la Administración. La DGT cuenta además con la Oficina para la Facilitación de Pruebas de Vehículos Automatizados en vías públicas (OFVA), que canaliza documentación, solicitudes y comunicaciones del programa.
El reto jurídico no termina con la autorización
La autorización para empezar las pruebas es solo el primer paso. A medida que la tecnología avance y los proyectos se acerquen a la explotación comercial, surgirán cuestiones más complejas: quién responde cuando el vehículo lo controla un sistema automatizado, cómo se gestionan las infracciones, qué responsabilidad corresponde al fabricante, al operador o al operador remoto, y qué información debe conservarse para reconstruir después el funcionamiento del sistema.
Los datos del vehículo ganarán protagonismo. Los logs del ADS, la versión de software instalada, las órdenes ejecutadas o las intervenciones humanas pueden ser decisivos para determinar responsabilidades tras un accidente o una infracción. A ello se suman seguros, ciberseguridad, protección de datos, actualizaciones de software, secreto empresarial y acceso de las Administraciones a información técnica sensible.
El desarrollo de la conducción autónoma implica, por tanto, mucho más que homologar una tecnología: supone crear un nuevo marco de relaciones entre fabricantes, operadores, usuarios y Administraciones Públicas.
Pyramid Consulting: acompañamiento jurídico desde el primer paso
Para una compañía que quiera comenzar a probar vehículos automatizados en España, ese acompañamiento puede comenzar precisamente en ES-AV.
Pyramid Consulting puede asistir en el análisis previo del proyecto, determinar cuál puede ser la vía de acceso más adecuada, estudiar la fase correspondiente al grado de desarrollo del vehículo, revisar jurídicamente la documentación necesaria y acompañar a la empresa durante la preparación, presentación y seguimiento de la solicitud ante la Dirección General de Tráfico.
Pero nuestra visión pretende ir más allá de la obtención inicial de una autorización. La evolución hacia flotas cada vez mayores y hacia vehículos capaces de operar sin conductor exigirá también asesoramiento en responsabilidad administrativa, régimen sancionador, seguros, operadores remotos, gestión de incidentes, conservación de evidencias digitales, acceso a los datos del vehículo y relación con las autoridades competentes.
La llegada de compañías como WeRide demuestra que la carrera por la movilidad autónoma también ha comenzado en España. Y previsiblemente serán cada vez más los fabricantes, desarrolladores tecnológicos, startups y operadores internacionales que quieran utilizar nuestro país como escenario para probar y desplegar sus sistemas.
La conducción autónoma no empieza cuando desaparece el conductor. Empieza mucho antes: cuando una empresa consigue demostrar ante la Administración que su tecnología está preparada para circular y realizar pruebas con seguridad. Ese primer paso en España pasa hoy por ES-AV.
Desde Pyramid Consulting queremos acompañar a las empresas que decidan darlo, desde las primeras pruebas hasta los futuros escenarios de predespliegue y operación de vehículos autónomos.
¿Su empresa quiere probar vehículos autónomos en España?
Si su compañía desarrolla vehículos automatizados, sistemas ADS, soluciones de conducción remota o nuevos servicios de movilidad autónoma y quiere comenzar a realizar pruebas en España, nuestro equipo jurídico puede acompañarle durante el análisis, preparación y tramitación de la autorización ante la Dirección General de Tráfico. Contacte con nosotros en 👉 https://www.pyramidconsulting.es/
Preguntas frecuentes
¿Qué es ES-AV?
Es el Programa Marco de la DGT que regula las pruebas de vehículos automatizados en vías abiertas al tráfico en España.
¿Quién puede solicitar la autorización?
Fabricantes, desarrolladores de sistemas ADS, empresas tecnológicas y operadores de movilidad que quieran probar vehículos autónomos en el país.
¿Se puede reconocer una autorización de otro país?
Sí. Una empresa con autorización equivalente en otro Estado del Espacio Económico Europeo puede estudiar su reconocimiento en España, entre otras vías de acceso.
¿Qué pasa después de obtener la autorización?
Aparecen cuestiones de responsabilidad, seguros, gestión de datos del vehículo e incidentes que requieren acompañamiento jurídico continuado.




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