El semáforo cumple un siglo regulando el tráfico

Se ha convertido en un instrumento del día a día, del que casi no reparamos salvo cuando el disco nos pilla en rojo y tenemos que parar. Sin embargo su imagen ha servido no sólo para poner orden en las calles y carreteras, sino también como guía y permiso de cuando podemos o no hacer una acción. Suficientes motivos y años para rendirle nuestro particular homenaje.

El semáforo tal como lo conocemos hoy, cuenta con una antigüedad mayor que la de los propios automóviles y eso que es un instrumento que les afecta directamente a ellos. Para hablar de su origen nos tenemos que remontar a 1868 en donde de manera rudimentaria hacía las funciones propias de este instrumento en las calles de Londres mediante un candil de luces rojas y verdes para uso nocturno que era controlado por un policía.

No sería hasta mucho después, en concreto 46 años, cuando veríamos el primer semáforo tal como lo concebimos hoy en día. Esto tuvo lugar en Cleveland, en el estado norteamericano de Ohio y comenzó su carrera fulgurante hasta ver sus funciones cumplir un siglo. El invento tuvo varios padres, entre ellos Lester Wire, un policía de Salt Lake City y Garrett Morgan.

Y por muchos cambios que a lo largo de todo este tiempo, los semáforos han experimentado tales como precisos temporizadores, cámaras de vigilancia y sistemas más modernos y eficientes, estos han mantenido siempre fiel sus colores insignia. Rojo arriba, luego ámbar y por último verde. Colores universales que no entienden de distinciones ni idiomas y que todos conocen aunque a veces las multas de tráfico corroboren lo contrario.

El respeto a los semáforos un punto incuestionable

Lo cierto es que sin ellos no existiría orden y el transporte sería mucho más lento y peligroso. Su trayectoria es incuestionable, así como su función reguladora y por ello no se escatima su número. En países tales como Alemania donde hay 1,5 millones de semáforos si un peatón o conductor pasara por todos ellos y todos estuvieran en rojo, supondría un tiempo de espera de tres años. Un buen ejemplo de lo básicos que son para mantener el orden y la necesidad de que se respeten siempre por seguridad, sus colores dominantes.

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