Si algo han conseguido las tecnologías y las redes sociales es lograr una auténtica inmediatez. Todo el mundo se convierte en portavoz de situaciones sólo con ir armado de su teléfono móvil. Las fotografías e informaciones pasan a formar parte indiscutible en los canales de opinión y esto es algo que no es del agrado de ciertas autoridades si lo que se busca es de alertar sobre radares.

En España ha salido un caso concreto en el que por dar información en exceso, incluida personal a través de las redes sociales, el informador en este caso ha sido detenido. Mucho más restrictivos son en nuestro país vecino. En Francia tanto los avisadores como detectores de radar están prohibidos, así como toda información que circule y facilite datos sobre controles y radares en las carreteras.

Convertirse en portavoces de los usuarios a través de un grupo creado en Facebook en el cual se informaba sobre la ubicación de los controles de velocidad en las carreteras es lo que ha supuesto la detención de diez jóvenes acusados de ofrecer información completamente prohibida en Francia.

Al parecer este grupo tenía cierta relevancia y contaba ya con 9.000 usuarios registrados, para ofrecer información detallada de la ubicación de radares fijos, móviles y distintos tipos de controles. Una acción que culminando con el cierre del grupo y detención de los autores ha traído también el debate en los medios de comunicación sobre la libertad de expresión en las redes sociales y la legislación vigente.

Opinar sobre controles y autoridades restringido

Unas informaciones que perjudicaban a las autoridades y que recogían también las opiniones de los usuarios acerca de los controles y y del fin recaudatorio. Todo esto no ha pasado desapercibido y al convertirse en demasiado molesto se ha cortado radicalmente determinando que se insultaba y difamaba a los agentes públicamente.

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