Los hay que se empeñan en tomarse la ley a su antojo y al final está claro que lo que es legal, lo es, le pese a quien le pese. Por ejemplo, los detectores de radares son legales desde 2009 pero la Dirección General de Tráfico ha tardado en aceptarlo. Puso en enero de 2009 una multa a un conductor por llevar en el coche un detector de radares, lo que conllevó la pérdida de dos puntos y una multa de 150 euros.

Sin embargo, el conductor recurrió la sanción, que aseguraba que no se había demostrado que el coche portara "instalado un mecanismo o sistema encaminado a eludir la vigilancia del tráfico". Además, se insiste en que "desde la propia DGT se estén vulnerando los derechos fundamentales de los automovilistas con contumacia" ya que tienen claro que "los detectores de radar dejaron de estar prohibidos".

Resultado: multa retirada y los dos puntos que se el habían quitado al conductor devueltos.

Eso sí, si lo que tú tienes es un inhibidor de radares (que lo que hace es detectarlos y anular el funcionamiento) has de saber que ahí sí que estás cometiendo una infracción. Si es solo un detector, no estás haciendo nada malo.

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