La sencillez con la que caen las multas de tráfico en los últimos tiempos es completamente manifiesta, pero si a esto le sumamos ciertas desavenencias con un agente de la autoridad, la mezcla es todo un cóctel explosivo en donde el supuesto infractor siempre saldrá perdiendo.

Es bueno tener amigos como se dice hasta en el infierno, pero el hecho de no tenerlos no puede ser motivo o condena para que se produzca un auténtico torrente de multas de tráfico. Un supuesto que se ha convertido en la cruda realidad para un vecino de Jerez de la Frontera que se convirtió en una víctima continuada de falsedad documental, al parecer por no tener buenas relaciones con dos guardias civiles.

Esta enemistad le valió en un corto espacio de tiempo sanciones por diversos motivos tales como no hacer uso del cinturón de seguridad obligatorio, estacionar sobre un paso de peatones y hasta en dos ocasiones multas por no tener en regla la inspección técnica del vehículo. Sanciones de tráfico que el supuesto infractor demostró como imposibles en la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, que fue la que inició todo el procedimiento para una posterior investigación.

Ésta ha terminado por dar la razón a este conductor de Jerez de la Frontera, fijando desde el Tribunal Supremo para los dos agentes con penas de cuatro años y siete meses así como tres años de prisión respectivamente para estos dos agentes, que abusaron de su autoridad y del poder de su uniforme para saldar una venganza y enemistad a base de multas de tráfico.

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