Puede resultar curioso pero hay determinadas acciones que pueden sin quererlo desvelar retazos de nuestra personalidad. Una de ellas es la forma de aparcar. Una maniobra en donde la pericia, paciencia, orden y manías entran en juego y que de primeras puede servirnos para hacernos una idea de cómo es la forma de ser del conductor.

Si bien ya ha quedado demostrado en un estudio reciente, que la acción que a todo conductor estresa más es la hora de buscar aparcamiento, la forma en que se haga éste, puede ser un buen barómetro de la personalidad de su conductor. De esta forma se puede considerar como una buena forma de medir el estrés, los nervios, la paciencia y la meticulosidad de cada conductor en su día a día.

Los hay que les gusta la soledad, la tranquilidad y no dudarán en buscar cualquier aparcamiento que esté apartado para no verse molestos en tal maniobra. Otros demuestran su falta de respeto hacia los otros conductores estacionando su vehículo entre dos plazas, mostrando de esta forma un absoluto egocentrismo y hasta un caracter ciertamente agresivo.  Un trastorno de personalidad de los más comunes es el que afecta también al narcisista, el cuál lo que pretende es que su vehículo sea el más visible de todos, dándose aires de importancia con su diseño y carrocería.

Los metódicos y los del “toquecito”

También el orden y la perfección quedan muy bien reflejados según se deja el coche de un modo u otro. Los conductores más metódicos cuidarán muy mucho en no salirse de las líneas y no sólo controlar la situación, sino también buscar siempre la máxima exactitud en las distancias y en los ángulos. La versión contraria también es muy fácil de localizar dado que las personas que tienden a ser descuidadas y a no dar importancia al orden, no les importará dejar su vehículo desde la doble fila hasta cualquier espacio que les sirva como improvisado lugar, aunque no sea apto para el aparcamiento.

Para los celosos o despechados también hay un espacio, debido a que estos si pueden en la maniobra de aparcar no dudarán en darle algún ‘toquecito’ al vehículo de la ex si tienen la ocasión. Unos ejemplos suficientes para entender que está bastante ligado el modo de aparcar con la personalidad de los conductores, aunque ésta sea una maniobra aislada. Un análisis más completo se podría llevar con su manera de conducir, pero eso lo dejamos para otro capítulo más adelante.

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