El hecho de que creamos que no hay un control cerca no nos libra de tener que cumplir con las velocidades y normas reglamentarias de conducción. En muchas ocasiones pecamos de ingenuos y confiados, al considerar que nuestras infracciones pasan desapercibidas a los ojos de los demás, aunque no para los de la DGT.

Desde el aire el radar Pegasus se ha convertido en un testigo de excepción de determinados comportamientos impulsivos y completamente irresponsables de los conductores que se acercan más a penas de prisión que a multas de tráfico, dadas las consecuencias que podrían haber implicado las acciones en caso de perderse el control. Es por ello que en estas líneas y a través de sendos vídeos demostramos determinados casos de inconsciencia al volante.

Entre los ejemplos más vistosos que encontraríamos de una conducción temeraria no puede faltar el adelantamiento indebido. Una maniobra completamente peligrosa que demuestra la poca conciencia que se puede llegar a tener cuando se tiene prisa o estrés. No debe de caer en el olvido o en la ignorancia que para llevar a cabo un adelantamiento, el conductor además de tener anticipación y de respetar la señalización que lo indique, debe colaborar lo máximo posible, intentando alcanzar la derecha lo antes posible o de disminuir la velocidad si fuera necesario en caso de ser los adelantados.

Por otro lado y aunque en nuestro anterior post ya lo reflejábamos, los conductores no se cansan de disfrutar de la compañía de sus mascotas sin ningún sistema de retención y completamente libres en el interior de los vehículos. Un problema que cuenta con dobles consecuencias ya que no sólo afectaría a las distracciones que puedan ocasionar en el conductor, sino también a las reacciones imprevisibles que en un momento puede tener el animal.

Unos ejemplos que aunque nos parezcan exagerados son reales y han quedado registrados mediante vídeos que Pegasus se ha encargado de recoger. Una muestra más para concienciar de los peligros que alberga la carretera y que en la mayor parte de las ocasiones proceden del error/inconsciencia humana.

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