No es oro todo lo que reluce por ello para tranquilizar a los conductores vamos a dar una serie de pistas para que no se asusten ante las múltiples cabinas de radares que existen en las carreteras. Todas ellas ‘invitan’ a que se reduzca o se mantenga la velocidad establecida en los límites, aunque muchas de ellas sean sólo un farol y no contengan en su interior ningún radar.

Para empezar no debemos desconocer que existen múltiples cabinas con un mismo objetivo pero distintas formas de esconder los radares. Las más conocidas son las denominadas modelo Multanova que se distinguen por tener dos ventanas alineadas verticalmente con la misma anchura, su principal diferencia con las Cirano (dos ventanas alineadas una más alargada que otra), controlando en España hasta tres carriles y superando en número los 150. Del mismo modo, nos encontramos también con el modelo Rai, caracterizado por presentar tres ventanas idénticas  dispuestas en forma de triángulo invertido. Se ubican principalmente en Madrid y son habituales en túneles.

Después de esta presentación genérica de las cabinas más representativas que encontramos en las carreteras españolas, ofrecemos a los conductores un motivo de tranquilidad, dado que por mucho que veamos estas cajas en nuestros viajes, no todas ellas contienen sorpresa en su interior. Un truco bastante viejo y simple que utiliza la Dirección General de Tráfico (DGT) para jugar al despiste y que consiste en periódicas rotaciones de los radares para no generar excesos de confianza en los trayectos.

Siempre habrá más número de cabinas que de radares pero la cuestión es que estos no estén siempre en el mismo sitio para evitar que los conductores se aprendan su mecanismo y esquiven no sólo las multas de tráfico, sino también una prohibición que surge por la seguridad vial.

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