Cuando se habla de radares de velocidad todo conductor siempre tiene algo que decir debido a que raro es el caso en el que uno de estos ‘controladores’ no haya pillado ‘in fraganti’ a quién ha pisado más de la cuenta el acelerador en determinados tramos. Sin embargo según las cifras y opiniones hay algunos de estos dispositivos concretos que son los principales responsables del temor de los conductores así como del mayor número de multas de tráfico en carretera. Su función eficiente y constante hace de estos instrumentos el mejor aliado para controlar la velocidad y el estado del tráfico. A continuación os exponemos algunos de los radares que más temen los conductores:

En Barcelona, terreno especialmente conflictivo por sus controles constantes de velocidad así como por el nacimiento y crecimiento del movimiento #novullpagar, preocupa especialmente a los conductores el radar situado en la A-2 en concreto en el kilómetro 560,3 en donde se establece un límite de 100 km/h dirección a Madrid con el que hay que tener especial cuidado de respetar para no contar con una multa más a la que hacer frente.

Otro terreno especialmente difícil para que los conductores escapen fácilmente de las sanciones de tráfico es Asturias donde el radar de la GJ-81 en el kilómetro 2 y que para más señas está ubicado en la autopista de acceso sur a Gijón, impone el límite de 120 km/h, y penaliza duramente con multas a todos aquellos que valientes se atrevan a pisar en el este punto el acelerador.

Lo llamativo de estos casos lo encontramos en que el 50% de estos radares están instalados en vías rápidas  y el otro 50% en carreteras convencionales, cuando estas últimas cuentan con 150.000 kilómetros construidos y las autovías- autopistas solamente 15.000 kilómetros.

 

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