Ante las numerosas consultas que nos llegan acerca de los posibles fallos e imprecisiones de los radares, contamos ciertas curiosidades que pueden valer a los conductores de cara a animarse ante multas de tráfico que pueden ser erróneas. La clave como siempre, es contar con la información y asesoramiento oportuno.

Los radares de velocidad están practicamente ya en todas partes. Cuando no son fijos, se tratan de controles móviles que en cualquier rincón pueden estar apostados. Eso es algo que difícilmente podemos evitar y que sólo mediante avisos y con cierta cautela, dado que si se ofrecen más datos de la cuenta puede terminar el asunto en detención, podemos controlar. Sin embargo en los radares también podemos ver suficientes motivos o errores para poder buscar una defensa.

Bajo las circunstancias que muchos nos comentan, tenemos que prestar especial atención a esas circunstancias en las que un radar capta a varios vehículos juntos. En esta situación debemos ser cautelosos, dado que la rigurosidad no se encuentra del todo gatantizada aunque cada vez los cinemómetros muestran mayor precisión. Pero hay que observar especialmente que nuestra matrícula y la fotografía son nítidas sin confundir con las de otros que haya alrededor.

Para ser más correctos, en la instantánea captada por el radar, tenemos que estar sin compañía, valorando todas las pruebas que se tienen. La fotografía tiene que ser clara y mostrar de manera inequívoca la matrícula del vehículo sancionado. Tampoco hay que descartar el informe del cinemómetro, para presentar seguridad de que no haya desviaciones de cálculos en la velocidad. Toda precaución es poca ante innumerables imprecisiones. No se tiene que dar todo por sentado.

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