Un radar móvil presenta una serie de señales o características que le hace diferente al resto de vehículos. Conocer su manera de actuar, colores e incluso distintivos puede en un momento dado, evitarnos el disgusto de una multa de tráfico y la irritación de vernos sorprendidos por estos controles escondidos.

No se tratan de vehículos al uso y aunque aparentemente puedan despistarnos guardan una serie de particularidades jugando con la baza de la distracción y confianza de los conductores. Se pueden situar en cualquier arcén haciendo creer que se tratan de un vehículo averiado o a la salida de un túnel para cortar las alas a los vehículos que pretenden pisar el acelerador. El despiste es el juego al que es difícil ganarles, aunque hay una serie de signos que pueden ayudarnos a que sea más fácil reconocerles.

Para lograr pasar desapercibidos huyen de tonalidades llamativas, haciendo suyos los colores de negro y azules oscuros. Tampoco utilizan ningún signo distintivo o pegatina pues su idea es que no sean reconocibles y no pueda identificárseles entre los conductores. Les encontraremos habitualmente circulando por la derecha a una velocidad inferior de la permitida, logrando de esta forma captar nuestra atención sin sospechas de que se trate de un control, mientras ellos aprovechan esa reducción para una mejor observación de las vías.

El signo más distintivo de que estamos ante un radar móvil no nos lo indica el vehículo, sino el propio integrante de él al vestir una prenda reflectante, al tratarse de un Guardia Civil que debe de llevar su uniforme reglamentario aunque intente pasar desapercibido. Desconfiar siempre que nos encontremos con un vehículo que reúna estas condiciones y más si estamos a punto de estrenar un puente o días de descanso.

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