Si tenemos nuestras dudas de si las multas de tráfico son iguales para todos, hay claros ejemplos, casualmente una vez más se producen fuera de España, en los que la sanción es inevitable tanto si eres un conductor mortal como un propio agente de policía.

El exceso de velocidad, una de las multas de tráfico más odiada por los conductores, también ha supuesto un grave dolor y consecuencias a un agente de policía del país vecino, Francia. Ignorando o tal vez creyendo que el radar que le vigilaba, además de sus compañeros, harían la vista gorda, el policía en cuestión, no dudó en alcanzar los 186 km/h en una zona limitada a 110.

Esta acción completamente reprobable para quien vela incansablemente para que se cumplan las normas de tráfico, es un claro ejemplo de que el hábito no hace al monje y que este agente fuera de servicio circulaba sin atender lo que indicaban las señales de tráfico. Su temeridad, eso sí, no ha quedado en balde y sus propios compañeros fueron los encargados de retirarle su carnet de conducir de manera inmediata.

El justificante que utilizó el agente para defenderse de su infracción, no fue lo suficientemente convincente al alegar que circulaba en su moto con un grupo de gente y que al quedarse descolgado decidió correr a su encuentro, aunque esto implicase saltarse a la torera los límites de velocidad que tan estrictamente se hace a los conductores cumplir.

Una decisión que tendrá una multa sustanciosa que todavía está por determinar, además de la posibilidad de que pierda el permiso de conducir de su motocicleta. Castigo duro por una conducta muy poco ejemplar que nos deja una sensación gratificante si por otro lado analizamos el comportamiento profesional de sus propios compañeros.

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