Hay que ver lo que se hace por no pagar y, sobre todo, por no hacer frente a las responsabilidades. Leemos en La Voz de Galicia la noticia de una empresaria que se enfrenta a, ni más ni menos, un año y nueve meses de cárcel más 2.700 euros de multa después de haber culpado a su cuñado de sus multas de tráfico.

Se trata de cuatro infracciones por exceso de velocidad que sumaban un total de 528 euros. Descubierto el embrollo, se sabe que, presuntamente, la acusada presentó al hermano de su marido como conductor al recibir las multas. Envió a la DGT el impreso para identificar al infractor con, incluso, el DNI del falso conductor.

Sucedió en 2009. La primera de las multas el falso infractor las pagó pensando que eran de su esposa, pero cuando vio que le habían embargado las cuentas por el impago del resto de sanciones, ya se olió que algo más estaba sucediendo. Y así era.

La acusada se defiende al asegurar que lo que realmente sucedió fue que sus becarias, a quien pidió que rellenaran los impresos para identificar al conductor del vehículo multado, se equivocaron.

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