Normalmente cuando se nos impone una multa nuestro principal enfado además de la sanción económica, es el hecho de que hemos sucumbido a ese radar o control oculto y se nos ha cazado ‘in fraganti’ en un movimiento o momento inadecuado en nuestra conducción. Sin embargo en Valencia han decidido hacer las cosas como se diría coloquialmente ‘a las claras’ y los controles policiales no se ocultan de los conductores, los cuáles imponen las multas principalmente por exceso de velocidad, sin ningún tipo de dudas, al ser ellos in situ los principales testigos de la acción.

Estos coches visibles que se sitúan en puntos estratégicos y de los más frecuentados de la ciudad como son la ronda sur del centro, del centro comercial El Saler al hospital la Fe de Malilla, así como el bulevar norte a su paso por los barrios como Benicalap, Orriols y Benimaclet, velan para que se cumplan las velocidades estipuladas y en esta tarea y en lo que va de año ya han registrado cerca de 7000 multas precisamente por el motivo del exceso de velocidad.

Sobre las multas, la mínima es de 100 euros y va dirigida a los conductores que circulan de 20 a 30 kilómetros por encima de la velocidad permitida. Sin embargo en los casos más graves que suponen el pisar el acelerador hasta 80 kilómetros por hora del tope de velocidad señalizado, la cantidad se eleva hasta los 600 euros con la pérdida además de seis puntos del carnet de conducir.

 

 

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