El poder es muy mal amigo si existen renconres de por medio, debido a que corrompe el sentido de la justicia y se convierte en instrumento de venganza. Esto mismo es lo que ha condenado a dos guardias en Cádiz que se dedicaron a poner multas de tráfico falsas a un vecino de uno de ellos, con el que dicho agente había tenido en el pasado un altercado.

Un problema o disputa desencadenó una venganza convertida en multas de tráfico para el vecino de uno de los agentes. De esta manera se intimidaba a la persona y se le demostraba quién era el que tenía el poder y precisamente haciendo un mal uso de ello y ayudado por un compañero el guardia se vengaba de su vecino tras un juicio por intento de agresión y amenazas en el que habían comparecido ambos anteriormente. Sus disputas venían desde lejos, siendo el perro o los jardines que colindaban motivo de irritación para ambas partes cuyo desagrado y rivalidad culminó con el juicio por intento de agresión y amenazas.

Sin embargo poco podía imaginar su vecino, que el castigo al estilo ‘Padrino’ se llevaría más allá de los límites legales, abusando del cargo para hacer que éste, pagase por los enfrentamientos pasados. Por ello tras el juicio, como relata la sentencia, el guardia civil impuso cuatro multas a su vecino, ayudado de un compañero, por infracciones de tráfico con dos vehículos que eran falsas de principio a fin, al no encontrarse los mismos vehículos donde precisaban los boletines de las denuncias.

El resultado de este enfrentamiento ha culminado con dos condenas de 4 años y 7 meses de prisión para uno y a 3 años al otro agente, por un delito continuado de falsedad de documentos así como por abusar del poder que les confería su cargo.

 

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