Pocos son los conductores que pueden presumir de no haber recibido una multa de tráfico que empañe su curriculum. La necesidad de poner parches a los grandes agujeros económicos de ayuntamientos, ha convertido en todo un oficio el cargo de poner sanciones a los ciudadanos. En esta carrera recaudatoria los aparcamientos son el principal motor para lograr el objetivo económico.

Las cifras no han parado de subir a lo largo de estos años. Unos datos que tras su análisis invitan a la reflexión tal como ha hecho la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) que no ha dudado en alertar tanto del exceso como de la cuantía de las multas de tráfico que se viven a diario. Este aviso convertido en cifras nos muestra cómo el 23% de los conductores recibió alguna sanción de tráfico en 2013, mientras que el 55% ha sido multado en los últimos cinco años. Datos que son el claro reflejo de que conductor que utiliza habitualmente el coche, es conductor que ha experimentado este intenso afán recaudatorio.

Pero dentro de esta carrera por cobrarse con sanciones antiguos despilfarros en tiempos de bonanza, el punto de mira en el que casi todo conductor coincide, es que las multas de tráfico se concentran en la materia de aparcamientos. Casi la mitad  de los conductores reconocen que si no encuentran sitio para dejar su coche aparcan mal o en doble fila si es para atender recados. Las prisas, zonas verdes y azules son puntos que se tienen especial en cuenta y por ello hacen de este aspecto el más fácil y susceptible para sorprender con sanciones a los conductores. Por regiones Madrid es la que más experimenta las multas de tráfico por este motivo siendo muy igualada por Cataluña.

Y podemos entender que la conducta de todo conductor no es ejemplar, pero no se puede comprender el elevado importe de las sanciones impuestas. En ese sentido, la recaudación de la Administración se sitúa en 129 euros al año por cada conductor multado, mientras que el importe medio de las sanciones de tráfico es de 100 euros. Esto demuestra que algo debe de estar fallando y entre tanto número hay algo de afán recaudatorio, ¿excesivo precio para que pague el infractor o justo castigo? Una polémica que desde luego no cesa.

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