Cuando hablamos de multas de tráfico, las primeras que se nos vienen a la mente son las relacionadas con los excesos de velocidad, la ingesta de alcohol o el no respetar las señales de la carretera. Además de estas clásicas infracciones, tenemos que conocer otras circunstancias en las que no nos escaparemos de la pertinente sanción.

Si al subir a un autobús queremos dar una buena dosis de conversación al conductor, debemos de saber que esta inocente acción en un principio puede acabar saliéndonos bastante cara. Esto viene regulado en el Reglamento General de Circulación, en el que se exponen una serie de acciones que no se deben nunca descumplir cuando hacemos uso de este transporte.

Para empezar se tiene que tener más que en consideración que el conductor está ejerciendo su profesión y no debe de ser distraído a no ser que éste pregunte algo en concreto. Del mismo modo, si no se siguen sus instrucciones o se desobedece y se accede al vehículo en los casos en los que éste cuelga el cartel de ‘todo lleno’, tanto el conductor como el encargado podrá denunciar la situación a la Policía.

Las multas por lo general no superarán la cifra de 80 euros y también irán dirigidas para las personas que accedan al transporte con algún animal siempre y cuando no se trate de un perro lazarillo que son las excepciones permitidas.

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