Los radares de semáforos o más conocidos como fotorrojos han cosechado en los dos meses que llevan en funcionamiento un gran éxito en lo que a materia de multas se refiere. Con ellos ya no hay tanta posibilidad de que un coche se atreva a saltarse un semáforo en rojo dado que siempre queda el miedo de si se nos fotografió ante tal infracción. Y los que no han hecho caso de esta advertencia, un total de 756 conductores en Badajoz, se han tenido que atener a las consecuencias, convertidas en terribles cartas que llegan a casa y que les suponen una multa de 200 euros y 4 puntos menos en el carnet de conducir.

En total el Ayuntamiento de Badajoz en este tiempo ha recaudado más de 1.350 euros diarios con las multas por este motivo, una circunstancia que empieza a preocupar a los vecinos que ven en esta medida un buen instrumento no sólo para cumplir las normas de seguridad sino también para incrementar las arcas. Sin embargo desde el Ayuntamiento extremeño se hacen eco de que estos dispositivos instalados desde el 9 de julio, lejos de pretender recaudar, sirven para detectar a los vehículos que se salten un semáforo en rojo y que con esta acción pongan en peligro al resto de ciudadanos.

De todas formas resulta todavía demasiado pronto la evaluación de los fotorrojos, instalados en los puntos claves de la ciudad, y hasta dentro de seis meses no se podrá comprobar de verdad la efectividad que se pretende con estos dispositivos: prevención de siniestros, fluidez del tráfico y disciplina en los cruces.

 

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