Levantar a tiempo el pie del pedal es la mejor opción si no queremos pagar y es que las multas se han multiplicado con la existencia de los radares móviles. Estos ocultos, cambiantes, suponen una auténtica trampa para los conductores confiados que en un intento por llegar antes a su destino se encuentran de la nada, la desagradable sorpresa de una multa insalvable.

Dicha conmoción que resultará a más de uno familiar, la han compartido en lo que va de año más de 2.500 vallisoletanos cazados por radares móviles, en forma de carta certificada de lo más sangrante. Y es que para librarnos de este tipo de multas tenemos que tener todos los sentidos puestos además de respetar las normas de tráfico indicadas, porque el hecho de conocer donde se sitúan los radares fijos no es suficiente para evitar las temidas multas.

Estos radares móviles se han convertido en la pesadilla de los conductores y en el principal motivo de que en el primer semestre del año, se haya controlado y denunciado a más del 70% del total de vehículos que el año pasado. Un ritmo imparable que lejos de detenerse y unido a la actividad constante de los agentes, puede lograr al finalizar este año su récord histórico.

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