Evitar que nos pille un radar fijo es relativamente fácil. Pero ¿cómo evitamos que nos pillen los radares móviles? Os lo contamos.

Si bien hay avisadores de radares fijos, que pueden resultar muy útiles, los que nos avisan de los móviles no están permitidos. Por suerte, hay algunas formas de localizar los radares móviles que resultarán muy útiles para no tener que enfrentarnos a las indeseadas multas.

Tipos de radares móviles

Coches patrulla

Cómo evitar radares móviles
Normalmente están identificados como vehículos de la DGT o de la Policía. Parte de su equipamiento son los radares móviles integrados.

Normalmente se estacionan en arcenes, detrás de puentes, o detrás de alguna marquesina. Los modelos más utilizados son monovolúmenes -principalmente, Fiat Ulysse y Citroën C8-, Citroën C4 Picasso, Toyota Land Cruiser. Generalmente, tanto el radar como el flash están integrados en el frontal del coche y son difíciles de detectar. Además, pueden emplear un tercer tipo de radar que va ubicado en el techo, junto a la sirena.

Radares de trípode

Cómo evitar radares móviles
Estos radares móviles se instalan sobre un trípode, ocupando muy poco espacio. Por eso, son más fáciles de ocultar y pueden colocarlos en los lugares más insospechados.

Si son del modelo Autovelox, te podrán multar cuando pases frente a ellos, ya que emiten dos haces láser en paralelo y miden el tiempo que tardas en atravesarlos. Otros radares de trípode funcionan como uno fijo: te multarán cuando los sobrepases.

Este tipo de radares móviles es muy difícil de localizar, porque pueden esconderse mucho al ser tan pequeños. No obstante, generalmente se esconden tras setos, puentes, o en los guardarraíles. La mejor forma de intuir su presencia es cuando tienen un coche aparcado en las proximidades en el arcén.

Pistolas láser

Cómo evitar radares móviles
Estas van de la mano de un agente, literalmente hablando. Y es que son ellos quienes deben portarlo en la mano, o apoyarla en un trípode. Así, miden la velocidad a la que circula el coche que pase delante de ellos. Igual que los radares de trípode, son muy difíciles de localizar, aunque cuando las lleva el agente en la mano resulta más evidente.

Pegasus

Cómo evitar radares móviles
El ave más temida que surca nuestros cielos. El helicóptero Pegasus aplica tecnología militar para medir la velocidad de los vehículos desde el aire. Para ello, cuenta con dos cámaras: una panorámica, que graba al vehículo en vídeo, y otra que fotografía la matrícula.

El Pegasus vuela a una altura que puede oscilar entre los 300 m y más de un kilómetro. Es capaz de medir velocidades de hasta 360 km/h, pero necesita seguir al vehículo durante un mínimo de nueve segundos para calcular su velocidad media. En caso de que esa media supere la velocidad máxima permitida, le sancionará.

Al necesitar tomar varias medidas, tendrá que “seguir” al vehículo durante una línea recta. Por eso, suelen volar encima de grandes carreteras. Si hace mal tiempo o es de noche no vuelan, por lo que podremos olvidarnos de ellos.

Otra característica que diferencia al Pegasus de los demás radares móviles es que no es detectable por inhibidores, pero evitar sus multas no es complicado: cuando los veas sobrevolando la carretera, pisa el freno. Pista: son azules y amarillos.

Coches camuflados

Cómo evitar radares móviles

Los más camaleónicos. Y es que, aparentemente, son coches normales, puesto que no llevan ningún distintivo. Su única diferencia es que son radares móviles.

Pueden actuar circulando, puesto que a menudo miden tu velocidad cuando les adelantas. Por otro lado, también puedes verlos estacionados al borde de la carretera o a la salida de túneles.

Para distinguirlos, debemos estar especialmente atentos a algunos indicios. El primero de ellos es el modelo: Nissan Qashqai, Peugeot 508, Toyota Avensis, Opel Insignia, Citroën C5 -de la actual generación y de la anterior-, Ford Mondeo y Focus -de la anterior generación-, Seat Exeo y Altea, Renault Mégane -anterior generación, sobre todo, Sedán- y Laguna o Mercedes Clase C son los más utilizados.  La mayoría son de color plata, seguidos por los blancos, grises oscuros, negros y azules oscuros. Dependiendo del tipo de radar que lleven, los distinguirás porque llevan una semiesfera negra instalada en el frontal.

Estos radares móviles suelen estar en autovías o autopistas. Según informan desde la Unión de Guardias Civiles, los 3 principales puntos de actuación de los coches camuflados son la A3, la A6 y la AP-7.

Cómo evitar los radares móviles

El primer modo, por supuesto, es no excediendo la velocidad máxima permitida. Si circulamos por debajo del límite, nos aseguramos de que no nos pongan ninguna multa.
Si aún así queremos cercionarnos, para saber cuándo debemos pisar el freno, lo primero que debemos hacer es sospechar de cualquier vehículo que esté estacionado en el arcén. Si vas por ciudad, las marquesinas son sus escondites favoritos.

A menudo colocan los radares móviles después de un radar fijo. ¿Por qué? Porque generalmente, al sobrepasarlos, nos relajamos.

Los vehículos con dos antenas o las lunas tintadas son susceptibles de llevar un agente en su interior. La prueba definitiva consiste en mirar al conductor: siempre llevará chaleco reflectante.

En genereal, las incorporaciones, apartaderos, entradas a caminos… son los lugares preferidos para colocar radares, pues es muy fácil estacionar en ellos, pasan desapercibidos y están justo al lado de la carretera para poder medir la velocidad con facilidad.

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