Multa por exceso de velocidad a una ambulancia de servicio

Hay ciertas multas de tráfico que resultan más cómicas que ejemplarizantes y si queremos rizar el rizo en esta competición por recaudar sin límites, nos encontramos ahora con uno de esos casos en los que uno no sabe si reir o llorar por lo absurdo en multar.

Estamos de acuerdo en que rebasar los límites impuestos de velocidad es objeto de multas, sin embargo cuando estamos ante ciertos vehículos prioritarios tales como ambulancias, coches de policía o camiones de bomberos, la ley marca una pequeña excepción que les permite saltarse ciertas normas bajo unas claras condiciones. Este permiso está plasmado en el art. 67 del Reglamento General de Circulación y dice lo siguiente:

“Tendrán prioridad de paso sobre los demás vehículos y otros usuarios de la vía, cuando se hallen de servicio, pudiendo exceder los límites de velocidad además de estar exentos de cumplir otras normas o señales”. Por lo que una ambulancia que pone en marcha su sirena, mientras está de servicio, es un claro reflejo de lo que la ley enuncia y por supuesto de un caso en el que una multa de tráfico no sería efectiva.

Pero algunos agentes obsesionados con su labor recaudatoria parece que no tienen tan presente la ley que en su día tuvieron que memorizar e imponen multas con la mayor de las facilidades sin observar ciertas curiosidades de su alrededor. Éste es el caso de un conductor de una ambulancia que ha logrado librarse de una sanción recibida mientras ejercía su profesión y llevaba a un herido grave al hospital.

Al parecer ni la sirena, ni la actitud del resto de conductores de la vía frente a la ambulancia fueron suficientes argumentos para impedir que el agente pusiera una multa por exceso de velocidad al conductor. Éste, decidió defenderse y mediante recurso describió la situación que había conducido a la sanción.

En su defensa alegaba que estaba ante unas circunstancias puntuales que le obligaban a llevar más velocidad, dado que una vida humana estaba en peligro y tenía que ser llevada lo más rápido posible al hospital más cercano. Para completar su explicación el conductor adjuntó el parte de urgencias, como prueba irrefutable de que estaba de servicio y que ese exceso de velocidad contaba con una clara justificación.

Finalmente la razón imperó sobre el claro impulso que por desgracia determinados agentes tienen tan mecanizado de multar y el conductor de la ambulancia se salvó de la sanción.

No identificar al conductor 

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