Los radares, esos ojos que todo lo ven, son el mejor instrumento para combatir las infracciones al volante. Bien sea por el aire o escondidos de mil formas en las carreteras, se han convertido en el mejor aliado de Tráfico, cobrándose miles de multas aunque muchos de ellos todavía no estén operativos y se encuentren en pruebas.

Su eficacia nadie la pone en duda y son verdaderamente temidos por los conductores que saben que cualquier descuido no les librará de la pertinente sanción si ha sido captada a tiempo por uno de estos radares. Una imagen suficiente para despegar el pie del acelerador en numerosos tramos. Tal es la confianza y efectividad de estos dispositivos que aún en pruebas no dejan títere con cabeza.

Éste sería el caso de los radares de La Cañada  y El Alquián, situados en Almería con el fin de sustituir a unos badenes que desde un principio habían sido muy criticados por considerarse “demasiado agresivos y perjudiciales para los vehículos”. Sin embargo lejos de renunciar a que se mantenga una adecuada velocidad en esta travesía urbana, el Ayuntamiento de Almería, decidió cambiarlos por radares de velocidad que aún en pruebas han detectado 2.000 infracciones en tan solo cuatro días.

Tras esta primera prueba que ofrece resultados nada halagüeños, dada la escandalosa cifra en tan corto periodo de tiempo, se ha decidido que las multas derivadas de este exceso de velocidad (más de 30 km/h), no vayan a parar a los infractores. Un aviso o regalo, según se le quiera llamar,  para los conductores que confiados en la desaparición de los molestos badenes, pisan con tranquilidad ahora el acelerador en un tramo constantemente vigilado por nuevos radares que aún en pruebas, siguen confirmando que están en plena forma para multar.

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