No estropees tu coche por tus malas costumbres

¿Estás estropeando tu coche?
Hay muchos motivos por el que podríamos terminar con el coche en el taller. Pero algunos de ellos los provocamos nosotros mismos, probablemente sin saberlo. La culpa la tienen los malos hábitos al conducir.

En las autoescuelas, al enseñarnos a conducir, a menudo olvidan una lección importante: cómo hacer que tu coche no se estropee. Y es que algunas conductas pueden dañar nuestro vehículo, mientras que otras podrán prolongar notablemente su vida útil. Simplemente, habrá que prestar atención al uso correcto de todos los elementos, para que puedan seguir funcionando sin estropearse.

Qué conductas afectan a tu coche

No hace falta tener un conocimiento profundo de mecánica para cuidar adecuadamente el vehículo. Sólo con seguir algunos consejos estaremos esquivando algunas de las peores averías.

No arranques con el motor frío

A veces por desconocimiento y a veces por desgana, son muchos los que comienzan la marcha sin haber calentado previamente el moto. Pero no está de más dedicar un minuto a mantener el motor al ralentí, para que se calienten todos los elementos y funcionen bien.

Lo principal es que el aceite se caliente. Y es que el aceite frío no protege igual de bien. Igualmente, debemos empezar la marcha con suavidad. La aceleración ha de ser progresiva para no someter al coche a cambios bruscos.

No estés en reserva

Lleva el depósito en reserva también puede hacer daño a nuestro coche. Esperar a rellenar el depósito hasta el último minuto puede provocar una avería en el inyector. Y es que si nuestro coche tiene inyección electrónica (la más común entre los coches nuevos), necesitará estar bien lubricado con un mínimo de 5 litros de combustible.

Deja tranquilo el embrague

Ir todo el rato con el pie sobre el embrague nos puede dar un disgusto importante. Es uno de los errores más comunes cuando empezamos a conducir, y puede provocar que tengamos que cambiar el embrague, una de las reparaciones más caras. Esto se debe a que como el embrague funciona por fricción, al abusar de él se desgasta de más, por lo que termina fallando.

Las manos, en el volante

Todos conocemos a alguien aficionado a llevar la mano derecha sobre la palanca de cambios. Puede parecer un conductor más experimentado o más seguro de sí mismo, pero lo que está consiguiendo en realidad es estropear la palanca de cambios. Esto desajusta los mecanismos internos de la palanca, a causa de la presión que le hemos ejercido.

Además, la ley dice que hay que llevar las dos manos en el volante al conducir. Así, tendremos mayor capacidad de reacción ante cualquier imprevisto.

Las ruedas también hay que cuidarlas

Las ruedas también son una parte fundamental del coche y, además, son importantes para la seguridad. Por eso, debemos revisar regularmente su presión, así como la profundidad: debe tener un mínimo de 1.6mm.

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