No termines en el taller

Cómo evitar terminar en el taller

Si bien a veces tenemos que ir al taller simplemente para una revisión, normalmente no queremos ni pensar terminar allí. Y mucho menos tener que pagar la factura. Pero ¿qué podemos hacer para evitarlo?

Tanto fabricantes como instituciones coinciden en que lo más importante es un buen mantenimiento del vehículo. Si llevamos todos los elementos al día, no sólo evitaremos una visita innecesaria al taller, sino también podemos evitar tener un accidente.

No obstante, el error en el que muchos caen es que, según el vehículo va cumpliendo años, van descuidando el mantenimiento. Baja el número de visitas “voluntarias” al taller para revisar niveles, cambios de aceite o filtros, y van aumentando las posibilidades de las visitas “obligadas”.

Cómo evitar tener que llevar el coche al taller

Porque todos queremos visitar el taller lo menos posible, desde la plataforma cuidomicoche.es han elaborado una lista de consejos. En ellos, desgranan las conductas más perjudiciales para la mecánica del coche. Evitándolas, podremos evitar reparaciones indeseadas.

1. No retrases el mantenimiento

Son las que llamábamos visitas “voluntarias” al taller. Así, mantendremos cuidado el vehículo por dentro, al mismo tiempo que nos aseguraremos de tener los líquidos al nivel adecuado, el aceite en el estado correcto y a un nivel óptimo. Igualmente, se controlará también que los filtros están libres de partículas dañinas.

2. Di no a la conducta agresiva

Los acelerones, los frenazos y los giros inadecuados no le hacen ningún bien a nuestro vehículo. Además, nos harán gastar más combustible, gastarán en exceso los neumáticos y harán que el motor se caliente más de la cuenta. Por supuesto, la caja de cambios y los frenos también sufrirán las consecuencias.

3. Ni tanto, ni tan calvo

Igual que los acelerones no son recomendables, conducir “demasiado tranquilo” también puede dañar nuestro vehículo. Y es que conducir a baja velocidad en marchas largas para ahorrar combustible puede llegar a dañar la transmisión del vehículo.

4. Arranca poco a poco

Debemos evitar, en la medida de lo posible, arrancar el coche de golpe. Así sólo conseguiremos ponerlo en marcha con el aceite a una temperatura que no es la adecuada, lo cual desgastará el vehículo.

5. Cuida el embrague y la palanca de cambios

El embrague es uno de los elementos que si se estropea y lo tienes que llevar al taller, te dará un gran disgusto. Pero es que además es uno de los elementos que más sufre del coche. Esto se debe a que funciona por fricción, al tiempo que sufre un desgaste cada vez que se pisa. Por eso es importante que no apoyemos el pie en el embrague si no hay necesidad.

Lo mismo ocurre con la palanca de cambios (y tampoco querremos vernos en el taller por un fallo suyo): si llevamos una mano encima, a largo plazo se producirán vibraciones. Además, el engranaje de las marchas se hará más impreciso.

6. Mejor cambiar la dirección con el coche en marcha

De hacerlo con el coche parado, sufrirían los neumáticos, las ruedas y la suspensión. Y cualquiera de esos fallos nos haría terminar en el taller.

7. No llegues a la reserva del depósito

Hay mucha gente que apura el combustible hasta conducir con el depósito en reserva. Pero es que al hacerlo la bomba de combustible sufre tremendamente. Se trata de un elemento esencial del vehículo, e ir con un fallo suyo al taller será muy caro.

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