El tamaño sí que importa si se trata de aparcar con tranquilidad. Un problema que los conductores barceloneses viven a diario con las plazas públicas que no se adecúan al tamaño cada vez mayor que tienen los vehículos modernos.

Sudores fríos es lo que siente más de uno en Barcelona cuando llega el temido momento de aparcar su coche en una de las plazas públicas. Unos espacios pequeños que requieren de todo tipo de maniobras y destrezas si se quiere dejar el vehículo en óptimas condiciones además de no dificultar el tráfico de las vías. El problema de todo esto reside en una normativa caduca que convierte a Barcelona en la ciudad con las plazas de aparcamiento más estrechas de toda Europa.

Las medidas recomendables que establece la Unión Europea indican que lo necesario para aparcar con holgura son 2,50 metros de anchura por 5 metros de longitud, datos que no se cumplen ni remotamente con lo que se tiene, dado que en los últimos 30 años no ha habido cambios en la normativa que regula estos espacios en la ciudad de Barcelona.

Un inconveniente que afecta de manera especial a los conductores que son los que sufren las rascadas o golpes que la carrocería de sus vehículos experimenta cada vez que toca la hora de estacionar. El hecho de tener que salir por la puerta del copiloto por no contar espacio suficiente u otro tipo de anécdotas del estilo, es de lo que se hacen eco los conductores que no entienden cómo no se actualiza y se facilita una normativa acorde a los nuevos vehículos que cada vez son de mayor tamaño y volumen respecto al referente tomado de hace 30 años.

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