Los malos hábitos conduciendo

Qué hábitos te estropean el coche

Es evidente que todos queremos que nuestro coche dure como nuevo el máximo tiempo posible. Pero, aún sin saberlo, determinados hábitos pueden acortar su vida y suponer un gasto importante.

La forma de conducir influye, y mucho, en el tiempo que nos durará un coche. Así lo expone Autingo, que ha querido destacar los hábitos más perjudiciales para nuestro coche. Así, no sólo conseguiremos prolongar su vida, sino también ganaremos en seguridad.

Cuáles son los peores hábitos

Con el objetivo de ayudar a identificar cuáles son esos vicios y sus consecuencias, Autingo ha hecho una recopilación de algunas de las manías más comunes entre los conductores que pueden acabar estropeando el coche. Y no sólo eso: también han calculado cuánto dinero costaría la reparación de las averías que suelen causar:

Mover la dirección con el coche parado

Este es uno de los malos hábitos más comunes. Y es que no es raro que el conductor, cuando quiere salir del aparcamiento, gire totalmente las ruedas sin haber iniciado antes la marcha.

Este simple gesto agecta a la suspensión del vehículo, además de desgastar en exceso las ruedas. También se desgasta la cremallera de la dirección, al mismo tiempo que se deteriora la bomba de dirección. Repararlo costaría unos 331 y 623 euros, respectivamente.

Usar demasiado el embrague

El embrague sólo se debe usar para cambiar de marcha. Aunque la teoría es sencilla, muchos conductores tienen entre sus hábitos seguir pisándolo en un atasco o mientras cruza un peatón.

Este gesto hace sufrir mucho al disco y a las piezas que trabajan sobre él. Sustituirlo costaría hasta 526 euros. Por eso, lo mejor es, en cualquier parada, poner el coche en punto muerto y pisar el embrague sólo para meter primera.

La palanca de cambios no es un reposa manos

Son muchos los conductores que tienen esto entre sus malos hábitos. Aunque parezca mentira, este simple gesto puede provocar graves desajustes en los mecanismos internos de la palanca o el desgaste de algunos elementos de transmisión.

Si se daña el árbol de transmisión, la reparación ascenderá a 200 euros.

Circular en reserva

El depósito en reserva es una mala idea. No sólo por el riesgo que supone quedarse tirado, sino porque además aumentan las probabilidades de que entren impurezas que afecten a los sistemas de inyección del motor y al filtro del combustible. Además, también se puede ver afectada la propia bomba de combustible que no estaría lo suficientemente refrigerada.

El mantenimiento del cambio de filtro de combustible supone unos 56 euros.

Ni demasiado agresivo, ni demasiado tranquilo

Los hábitos a la hora de circular también son importantes. Así, algunos son más bruscos al conducir, se enfadan y hacen cambios más repentinos de la cuenta.

Conducir así conlleva acelerones innecesarios y ello puede ocasionar daños preocupantes al motor, a los frenos e incluso a la caja de cambios.

Algunas de las reparaciones que se pueden derivar es, por ejemplo, el cambio del kit de embrague y el disco; esto costaría 627 euros.

En la otra cara de la moneda están los que conducen demasiado tranquilos. Esto puede dañar la transmisión o el cigüeñal. Su reparación costaría 200 y 324 euros respectivamente.

Frenar demasiado

Si queremos reducir la velocidad, no tenemos por qué pisar siempre los frenos. Así, siempre que sea posible debemos hacerlo reduciendo la marcha.

Cambiar las pastillas de freno delanteras costaría unos 95 euros.

Aparcar sobre la acera o muy pegado al bordillo

Estos son hábitos igualmente perjudiciales para el coche. Y es que puede provocar que los neumáticos terminen con cortes o abultamientos, que terminarán obligándonos a sustituirlos.

Además, es muy frecuente que en aparcamientos reducidos o ante la falta de plazas libres muchos dejen parte del coche subido a la acera. Esto perjudica también a la alineación de la dirección, los elementos de suspensión o los amortiguadores, entre otros.

Cambiar los amortiguadores delanteros costaría 254 euros.

No llevar el mantenimiento al día

Más allá de tener unos buenos hábitos al volante, también conviene no restar importancia al mantenimiento del coche. Cuidar el motor y la mecánica del vehículo puede aumentar su vida útil.

Debemos velar porque los líquidos estén al nivel adecuado, que el aceite esté limpio y en óptimas condiciones, y los filtros estén impolutos y sin partículas. Si el motor llegase a no tener el nivel de aceite necesario podría dañarlo y dejarlo inservible.

 

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