Tipos de fallos

Cómo pasar la ITV sin problemas

Los fallos que tenga el vehículo determinarán el paso o no de la ITV. No es necesario que esté en perfectas condiciones para superar esta prueba.

A continuación, veremos los tipos de fallos que existen y qué precauciones debemos seguir, para mantener el vehículo en buenas condiciones.

Fallos leves

En cuanto a los fallos leves, son aquellas imperfecciones del vehículo que debemos reparar cuando sea posible, pero no suponen un problema mayor. Si la valoración es positiva, no serán necesarias más pruebas hasta la siguiente inspección.

Los conductores que obtengan un resultado favorable, a pesar de tener fallos leves, podrán circular con normalidad.

Fallos graves

Este tipo de fallos, son aquellos que afectan directamente a la seguridad del vehículo. Supone un riesgo tanto para el resto de conductores como para el medioambiente.

Cuando tengamos fallos graves, el vehículo únicamente podrá moverse para trasladarlo al taller. Tendremos un plazo de 2 meses para subsanarlo y realizar de nuevo la inspección.

Fallos muy graves

Si tenemos fallos muy graves, el vehículo quedará directamente inhabilitado. En menos de 2 meses deberán arreglarse y acudir a la ITV de nuevo.

Consejos para superar la ITV

  • Llevar siempre la documentación del vehículo a mano. Será necesario el Permiso de Circulación y la tarjeta de la ITV.
  • Tener el vehículo en buenas condiciones. Limpiarlo antes de realizar la prueba, así daremos una buena impresión.
  • Comprobar el vehículo por dentro y por fuera. Fijarse en los pequeños detalles.
  • Solicitar cita previa. Se puede realizar a través de la página web del lugar escogido para hacer la revisión.
  • Importante comprobar los limpiaparabrisas. Si le falta líquido, puede suponer un fallo grave y, por tanto, no superar la ITV. Además, hay que cuidar el campo de visión y no tener ninguna marca que dificulte la conducción.
  • Ajustar los retrovisores. Tienen que estar en muy buen estado. Constituyen una parte de la seguridad del vehículo.
  • Revisar el estado de los neumáticos. Se trata de la estabilidad del vehículo. Comprobar el dibujo, no debe ser superior a 1,6mm. Las ruedas tienen que estar homologadas.
  • Revisar el alumbrado del vehículo.
  • Comprobar el estado de la matrícula y los paragolpes, que estén bien sujetos.

Si revisamos periódicamente el vehículo, en principio, no debería existir ningún problema a la hora de pasar la ITV. El mantenimiento, es fundamental para no comprometer nuestra seguridad ni la del resto de conductores.

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