Podemos pensar que es inofensivo y que aunque suene demasiado o saque un humo excesivamente negro, son aspectos que no serían sancionables. Sin embargo, si estamos ante este tipo de alarmas, lo mejor es no arriesgarse demasiado porque el tubo de escape también tiene sus particulares motivos para caer en multas de tráfico.

Para empezar tendremos que decir que el tubo de escape sirve para evacuar los gases de combustión desde el motor hacia el exterior del vehículo con la pertinente función de reducir el ruido y la contaminación a través del silenciador que tiene, además del dispositivo que también cuenta para reducir las emisiones contaminantes, uno de los aspectos que se vigila ahora más principalmente en ciudades.

Pero en ocasiones por querer sacar los pies del tiesto o pecar de originales, se ‘tunea’ este elemento de todo vehículo, poniéndolo de mayor diámetro y quitando el silenciador de la tubería de escape para presumir o querer que nuestro coche sea el que más se escuche en las carreteras. Una acción que se puede considerar inocente y más inmadura que otra cosa, pero que además incurre a infracción, dado que si se superan los 81 decibelios tal como indica la normativa sobre nivel sonoro admisible en vehículos a motor, estaremos atrayendo la posibilidad de vernos sancionados.

Para ser más exactos el precio de estas multas de tráfico sería de 200 euros, que se podría reducir a la mitad si se realiza el pago dentro de los primeros 20 días tras la notificación del hecho. Una cantidad bastante elevada para un motivo no de demasiado peso y que responde más a una acción inmadura que a la de disfrutar de las posibilidades que da un vehículo a motor.

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