Los medicamentos pueden afectar negativamente nuestra conducción

¿Cómo afectan los medicamentos a la conducción?

Normalmente, el consumo de los fármacos que consumimos suele tener efectos en nuestra conducción.

Algunos de los efectos que pueden ocasionarnos son la reducción de los reflejos o que el tiempo de reacción al volante aumente considerablemente. Esto supone un peligro que se agrava cuando los conductores no están al tanto de que dichos fármacos pueden tener efectos sobre ellos.

En nuestro país, los accidentes de tráfico es una de las principales causas de mortalidad y en muchos casos esto se produce por el consumo de sustancias que afectan a la conducción.

Los conductores, en su gran mayoría, conocen los efectos del alcohol y de las drogas al volante, pero casi el 90% desconocen los efectos los efectos que tienen los medicamentos.

Algunos de los medicamentos que afectan a la conducción son los agentes psicótropos que tienen efectos tranquilizantes o hipnóticos y los antihistamínicos que se utilizan para tratar alergias.

Tras investigaciones, se conocen que el 10% de los fallecidos en la carretera habían tomado algún medicamento con efecto psicoactivo.

Desde 1992, la Unión Europea exige que los medicamentos que se vendan en los países miembros tienen que especificar el efecto que pueden tener en la conducción de la siguiente manera:

– Presumiblemente seguro: < 0,2 g/l (Grado de alcoholemia equivalente).

– Produce efectos adversos leves o moderados: 0,2-0,5 g/l (Grado de alcoholemia equivalente).

– Produce efectos adversos graves o potencialmente peligrosos: > 0,5 g/l  (Grado de alcoholemia equivalente).

Medicamentos con mayor riesgo para la conducción

– Benzodiazepinas: Producen sedación, disminución de los reflejos, alteración de la coordinación, del control de los movimientos y de la capacidad de seguir un objetivo móvil. Es uno de los medicamentos con más efectos negativos en la conducción.

– Antihistamínicos clásicos: Producen somnolencia, visión borrosa, alteraciones visuales y alucinaciones. Cuando estás bajo los efectos de los antihistamínicos de primera generación, está totalmente desaconsejada la conducción.

Antidepresivos: Sedación, problemas de acomodación, hipotensión ortostática, fatiga, vértigos, alteraciones del comportamiento.

– Antiepilépticos: Somnolencia, letargo, estados de confusión o aturdimiento, pérdida de memoria o concentración.

– Neurolépticos: Somnolencia, sedación y visión borrosa.

– Analgésicos opiáceos: Euforia, sedación, vértigos, disminución de la concentración y de las facultades cognitivas, pasividad.

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